A medida que nos acercamos al ecuador de 2026, el sector de la hostelería en España se prepara para uno de los cambios normativos más profundos en la gestión de sala y cocina. El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) prohíbe, a partir de agosto de este año, el uso de envases de plástico de un solo uso para porciones individuales en establecimientos de hostelería cuando el consumo se realiza en el local.
Esta restricción afecta directamente a productos esenciales de la cuarta y quinta gama, como ensaladas preparadas que incluyen aliños individuales, cremas o guarniciones servidas en tarrinas de un solo uso. Las empresas del sector están adoptando tres estrategias principales para adaptarse:
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Sistemas de dispensación a granel: Sustitución de sobres por estaciones de servicio o recipientes rellenables.
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Materiales compostables: En España, la Ley 7/2022 permite cierta flexibilidad si los envases son de plástico compostable certificado, lo que está impulsando la I+D en bioplásticos.
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Integración de la gama: Proveedores de quinta gama están reformulando sus recetas para que las salsas o complementos ya vengan incorporados en el producto principal, eliminando la necesidad de envases secundarios.
El objetivo de Bruselas es reducir los residuos de envases en un 5% para 2030, un reto que transforma la logística de "ReadyTo" y obliga a los hosteleros a revisar sus stocks de consumibles antes de que finalice el verano.